Columna de Silvio Rouco

 

BATMAN Y ROBIN - THE NEW 52 - RESEÑA 2


BATMAN Y ROBIN 6
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Un chico rebelde. Entrenado para matar desde casi bebé. Preparado para llegar a ser exactamente lo opuesto a lo que representa su padre, el detective más grande del mundo, Batman. Condicionado para ser un asesino, con la determinación impregnada en su sangre, herencia de un hombre hecho a sí mismo en el dolor como Bruce Wayne. Todo lo lleva a ser uno de los más grandes desafíos que vaya a enfrentar al murciélago en pocos años, cuando crezca lo suficiente. Pero el Caballero Oscuro llega antes y se cruza con esta gran verdad: Talia Al Ghul ha concebido un hijo que es suyo, de nombre Damian, a quién se le está enseñando el arte de matar con la Liga de Asesinos del padre de la joven y mortal archinenemigo del detective, Ra’s Al Ghul. Y ya nada puede ser igual. A Bruce Wayne le han robado sus padres. Le han robado la inocencia. Le han robado la juventud. Pero hoy èl es Batman. Y si se ha preparado para hacer la diferencia en la defensa de la justicia para los habitantes de Gotham, no va a dejar que nada lo detenga a la hora de salvar al único ser de su sangre que le queda sobre la Tierra.  Claro que para que pueda tener éxito en quizás la misión más importante que haya acometido en toda su vida, deberá enfrentarse con el peor enemigo que pueda tener para esto: Damian, su propio hijo. ¿ Podrá evitar el Señor de la Noche que las sombras le quiten a su hijo, así como lo hicieran con sus padres ? De esta lucha se trata esta serie.


BATMAN Y ROBIN 5
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BATMAN Y ROBIN Nos 5 – 8 :  En la reseña anterior ( EL HOMBRE MAS PELIGROSO DEL MUNDO 1 ), durante los cuatro primeros números de la colección, se erige un enemigo, que va cobrando envergadura a través de los distintos enfrentamientos que va teniendo con el dúo dinámico. Su nombre es Nobody y se devela como hijo directo de uno de los maestros sublimes que tuvo Bruce Wayne cuando salió al mundo en busca del entrenamiento que lo transformara en el Señor de la Noche. Descendiente de Henry Ducard, edad cercana a la de Bruce, Nobody viene pregonando una traición por manos de Wayne. Esto daña severamente a todos los niveles la unión entre Batman y Robin, Bruce y Damian, padre e hijo. El niño no para de cuestionar los métodos de su padre, en algún caso con cierta dosis de razón, porque, claro, desde cerca es más facil entrarle a un hombre que desde su infancia ha intentado hacer lo posible para lograr justamente lo imposible. Batman es un ser humano. Lo que uno menos puede esperar de él, como de cualquiere otro hombre, es perfección. ¿ Cómo hace un hombre para encargarse de algo tan inabarcable ó difícil de delimitar como la justicia, sobre todo en Gotham ? Porque esa es la gran diferencia entre Batman y los hombres de la ley. Ellos protegen el cumplimiento de ésta misma pero eso no garantiza o no alcanza para cubrir la justicia que necesita el inocente en una ciudad como Gotham.

BATMAN Y ROBIN 7
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Batman…tampoco alcanza. Pero el hombre bajo la máscara hará lo máximo para lograr el mejor resultado posible, en perjuicio siempre de su postergable  identidad civil. Ahora, una cosa es manejarse de esta forma cuando se está sólo y otra cuando un hijo se aparece en tu vida. Sobre todo cuando ese hijo es Damian Wayne. El chico tiene su opinión, arrogante y casi inflexible, sobre todos los temas. Su visión acérrimamente crítica sobre todo lo que hace su padre, encapotado o no. Y, honestamente, hemos visto a Batman preparado tanto física, mental o tecnológicamente para enfrentar cualquier imprevisto pero ¿ qué lo podía preparar para un hijo ?.


BATMAN Y ROBIN 8
Robin ( Damian ): "...por tí, papá."
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El duelo con Nobody desnuda estas características en los siguientes números sin sentir estirada ninguna de sus líneas argumentales. Peter Tomasi como guionista maneja con timming preciso los momentos que develan las vulnerabilidades que como padre evidencia Bruce Wayne, quien falla una y otra vez en lo que significa contener una personalidad tan arrolladora como la de Damian, perdiendo terreno ante las espinas que Nobody ha clavado en la confianza del niño. La violencia va a aparecer sin freno en un derrotero guiado por el despiadado villano, llevando al chico a enfrentar el dilema de romper con muchos de los códigos del Hombre Murciélago que se le han enseñado. Patrick Gleason dibuja cada vez mejor, logrando tomas despampanantes para recrear la acción sin perder el hilo de la narrativa visual. Sin tomarse un respiro a la hora de reflejar las consecuencias físicas que tamaño combate entre estos tres seres tan extremos trae sin contemplaciones a lo largo de los cuatro episodios que cierran la saga. No puede pasarse por alto la excelente descripción de las emociones que van pasando por los personajes a través de rostros bien trabajados, más allá de gustos personales, con una terminación en tintas que no pierde estilización dentro de los rudos acontecimientos.


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LA NOCHE DE LOS BÚHOS
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Damian es un personaje muy interesante, que sabe hacer la diferencia con los otros Robin, y siempre provocador fuerza a Batman a ir un poco más allá de lo que está acostumbrado, buscando dentro suyo el carácter como padre que necesita para no perder a su único hijo. Así, con este cóctel emocional cada situación se vuelve imprevisible. Realmente este chico no vino a servir de ayudante obediente y funcional. Ha tenido el carácter suficiente como para abandonar a su propia madre y dejar el entorno que lo hacía sentir seguro, ya que su costado justo le mostró que lo correcto era seguir a su padre…no va a hacer este sacrificio por nada ni dejar de exigir lo que vino a buscar. Todo lo contrario, lo cual le da absoluto sentido a esta serie, con un dúo dinámico como nunca vimos en los comics enfrentando a cuanto villano se le plante en el camino pero tratando de no ser vencidos, primero, por sus propias vulnerabilidades y diferencias. Con desafíos internos tan o más poderosos que los  generados por el criminal de turno en lo externo. Exigencias que sólo podrán superar si es que pueden vencer sus propias carencias…algo para lo que tendrán que pasar por mucho todavía.


BATMAN Y ROBIN No 9 ( LA NOCHE DE LOS BÚHOS ): Consecuencia de la gran saga de Scott Snyder y Greg Capullo en BATMAN, la Corte de los Búhos ha enviado a sus temibles asesinos, los Talons, aejecutar a personalidades de Gotham en una sóla noche. Con Batman desaparecido para todos, pero enfrentando al extremo esta amenaza, Alfred emite un mensaje a toda la Batifamilia para que cada uno tome un objetivo amenazado y lo proteja. Damian como Robin asume uno de éstos. A su habitual estilo ¿no? Donde no importa lo que piensen los demás y el chico hace gala de su destreza despiadada y su actitud arrogante. Tomasi sigue a cargo del guión llevando bien los diálogos que tira el pibe sin importarle con quien esté hablando y que tiene una firmeza a la hora de enfocarse en su misión, que apenas lo distancia de lo pudiera haber sido Bruce a su edad. Esta vez no está Gleason a los lápices lo que se hace sentir en parte apenas, logrando un trabajo a la altura Lee Garbett, entintado por Keith Champagne y Ray McCarthy quienes cumplen con creces a la hora de reflejar al nuevo y polémico, en algunos casos, joven maravilla. Robin es un soldado como tal vez no hubo ninguno, y si bien secunda a su padre en su cruzada contra el crimen, esto no es una imposición sino una elección suya. Elección que podria variar en cualquier momento que Damian lo crea conveniente según sus propios códigos. Por ahí la historia no recala en una profundidad temática pero pinta a pleno y entretenidamente la onda de este Robin, rompedor de clichés y normas preestablecidas sobre como se hacen las cosas. Quizas a alguno le resulte antipático un personaje tan politicamente incorrecto pero agrega mucha frescura al entorno de un hombre al que ni el mismo Hombre de Acero puede decirle como hacer las cosas. Robin hace lo que él considera que tiene que hacer para cumplir su misión, sin dejar de luchar contra sus propios demonios…y se banca las consecuencias…como ésta que viene por LA NOCHE DE LOS BUHOS.