AÑO 1- N 3.
Dirección Ariel Karpatros
Redacción: Cristina García Oliver, Sergio Fuster, Silvio Rouco, Gabriel Sacco.

El “Extranjero” de Albert Camus



Por Gabriel Sacco
1. Introducción
En su  novela "El Extranjero"  Albert Camus describe en forma muy detallada la carencia de valores del mundo contemporáneo como consecuencia de la frustración y la desesperanza en la que  Europa quedó sumergida después de la guerra. Meursault, el protagonista refleja la  filosofia del absurdo, la sensación de alienación, de desencanto frente a la vida. El aburrimiento, la cotidianidad lo van haciendo insensible, indiferente y hasta casi despiadado. Parecería que da lo mismo ser de una forma que de otra. Sin embargo, también en la novela  se afirman las cualidades positivas de la divinidad y la fraternidad humana.Considero que la obra debe llevarnos a una profunda reflexión acerca de la importancia de encontrarle un sentido a la vida. La costumbre no debe vencer al hombre, ninguna fuerza extraña debe dominarnos.
Fuimos creados libres y con esa  libertad debemos superar la cotidianidad, el absurdo, el sin sentido.
Luego de basarme en la biografía de Albert Camus pasare al análisis del libro en el que trataré de demostrar como la ausencia de una meta, de un sentido en la vida, llevó a Meursault a tanta indiferencia, a ni siquiera luchar por su vida, a entregarse en el más absurdo y absoluto silencio.
Capitulo I

Los hechos se suceden en Argel. El protagonista, Meursault recibe un telegrama en el que se le informa que su madre ha fallecido. Debe partir hacia Marengo, donde se encuentra el asilo de ancianos, lugar en el que se hallaba su madre. Pide permiso a su patrón y emprende el viaje. Una vez en el asilo, él esta abstraído en sus preocupaciones, se niega a ver el cuerpo de su madre y realiza reflexiones que demuestran su indiferencia ante un hecho de tanta importancia. En lugar de llorar a su madre, de expresarle su dolor, conversa con el conserje, de Paris. Fuma, se mantiene distante con los amigos de su madre que vienen a participar del velorio, le molesta el llanto de una de las mujeres… Se duerme. El entierro le resulta pesado, tortuoso por el calor de la jornada. Una vez concluido regresa a Argel con alegría pensando solamente en dormir. Nada hubo en él que expresara aflicción, pesar. Había muerto su madre, sin embargo, todo fue un trámite.
Capitulo II

Al despertar y darse cuenta que es sábado, siente el gozo de saber que tiene aun dos días de "vacaciones" y decide ir a bañarse al mar. Se encuentra con Maria Cardona, antigua mecanógrafa de su oficina, por la que había sentido deseos en el pasado. La invita al cine y luego pasa la noche con ella. Habían transcurrido pocas horas del entierro de su madre. Sin embargo, no pareció importante. En cambio, a Maria le impresionó, aunque no hizo ningún comentario. El, entendía que no era su culpa; ya se había disculpado con su patrón. Con ella no se disculparía.Llega el domingo, describe la gente que pasa por la calle, reflexiona acerca de lo que harán y donde irán y también expresa el aburrimiento que le provoca ese día. Pensó que ya era un domingo menos, que su madre estaba ahora enterrada, que volvería a su trabajo. Nada había cambiado. El vacío que vive es extremo. No hay ninguna expresión de sensibilidad en sus reflexiones. Todo en él acontece como en forma autómata.
 
Capitulo III

Vuelve a su trabajo. Su patrón lo saluda por el luto y le pregunta por la edad de su madre. No la recuerda. Da una edad aproximada. Demuestra aquí un gran desamor por ella… ¡No saber su edad! Algo extraño, sus afectos no significan mucho, pero si el hacho de que la toalla que utiliza para secar sus manos, esté húmeda por la tarde. Sale a almorzar con un amigo, duerme un poco y luego regresa a la oficina. Al regresar a su casa, se encuentra con Salamano, un vecino viejo que tiene un perro sarnoso. Describe la relación entre ambos. A continuación se encuentra con Raymond Sintes, un segundo vecino que lo invita a comer algo en su habitación. Acepta para no tener que cocinar. Raymond le cuenta una historia que ha vivido con una amante. Lo escucha pero casi sin interesarse por el relato. Por eso, cuando Raymond le pide consejo, le responde con oraciones breves y ante la propuesta de escribir la carta, responde afirmativamente de la misma forma que hubiera rechazado. Le era indiferente hacerlo o no. No le molestaba. Una vez terminada, vuelve a su departamento y escucha gemir al perro del viejo Salamano.A Meursault le daba lo mismo ser su camarada que no serlo. Total imparcialidad.
Capitulo IV

Trabajó mucho toda la semana. Fue dos veces al cine con Emmanuel. El sábado va nuevamente a la playa y pasan la noche juntos. El domingo almuerzan juntos. Sienten una discusión en la habitación de Raymond. Allí le cuenta a Maria la historia del amante del vecino. Termina interviniendo la policía. Él, debe salir de testigo, afirma que le "da lo mismo" aunque no sabia que debía decir. Cuando regresan se encuentran con Salamano que había extraviado su viejo perro. Su consuelo hacia el vecino es muy técnico, soló hace mención a la actitud de la perrera. No es capaz de captar la soledad y el dolor de Salamano.
Capitulo V

Un día en el que recibió varias propuestas: Raymond lo invita a pasar el domingo en una cabaña en la paya de un amigo, cerca de Argel. El patrón le propone enviarlo a una oficina que instalará en Paris. Meursault expresa que le da igual. Ante la pregunta de su jefe si no le interesa un cambio de vida, responde que nunca se cambia de vida, que todas valían lo mismo… He aquí la absoluta indiferencia. Su jefe observa que jamás responde directamente que no tiene ambiciones… Por la tarde Maria le pregunta si quería casarse con ella. Nuevamente la respuesta es: "me da igual". No hay en él "si" o "no". Pareciera que nada tiene sentido, nada le importa lo suficiente como para jugarse en una decisión personal única y responsable. Maria lo ama y se lo dice; él ciertamente no la quiere y lo dice. Para él, el matrimonio no es cosa seria. Pero si ella desea casarse él lo haría cuando ella lo disponga. Cena en lo de Celeste, una extraña mujercita se sentó a su mesa, pidió la cena y extrajo una revista radiofónica en la que marco las emisiones. Esto le llamo la atención a Meursault. Por ello al salir ella, él como no tenia nada que hacer, salio también y la siguió. Termino por perderla entonces, volvió a su casa, encuentra a Salamano desolado por la perdida de su perro. Habla con él, lo escucha, se aburre pero como no tiene nada que hacer, ni sentía sueño, se queda con su vecino. No es el afecto ni la preocupación del otro lo que lo hacen quedar con Salamano. Sólo el poder dejar pasar las horas.
Capitulo VI

Llego el domingo. Raymond, Maria y él marchan hacia la cabaña de la playa de Masson. Al salir, enfrente había un grupo de árabes, entre ellos estaba el hermano de la joven a la que Raymond golpeo. Sin embargo, no les dieron importancia. Siguieron su camino. Se bañan, almuerzan y luego los tres hombres salen a caminar. Se cruzan con dos árabes, que vienen tras Raymond a vengar la paliza que le dio a su amante. Raymond es herido. Lo llevan a un medico. Nuevamente vuelve a salir con Meursault y se encuentra otra vez con los árabes Raymond saca un arma pero no la dispara. Meursault se la pide. Regresan, pero él no quiere encontrarse con las mujeres y decide seguir caminando. El solle molestaba, el calor lo sofocaba. Encuentra al árabe que hirió a Raymond, le muestra su cuchillo y él dispara. Meursault comprende que destruyó el equilibrio del día. Por primera vez un domingo fue diferente para él. Había sido feliz. Disparo cuatro veces más sobre el cuerpo y reconoce que así llama a la puerta de la desgracia.
Capitulo I

Es llevado a un juez de instrucción e interrogado. No había escogido abogado, le envían uno. El abogado decide ayudarlo, pero Meursault, absolutamente sincero le afirma que perdió la costumbre de interrogarse, de reflexionar. Todo porque su abogado le pregunto si sintió dolor el día del entierro de su madre. Los instructores saben de las muestras de insensibilidad de ese día y harán hincapié en ello el día del juicio. El abogado no logró convencerlo de decir que ese día había reprimido sus sentimientos naturales. Al poco tiempo, compadece nuevamente ante el juez. El juez buscaba el arrepentimiento de él, pero ni siquiera ante el crucifijo, se conmovió. Afirma no creer y más que culpable o arrepentido se confiesa aburrido.Las visitas del juez continuaron, pero él no le prestaba atención, estaba cansado de contar siempre lo mismo.
Capitulo II

Maria lo visita por primera y única vez ya que se lo prohibían por no ser su mujer. Allí comienza a sentir que esta prisionero.Aquí describe las sensaciones que siente en la prisión: la falta de una mujer, la prohibición de fumar, la falta de libertad. Reflexiona sobre el paso del tiempo estando encerrado. Por primera vez, algo parece importarle. Es el castigo, pero, confiesa no sentirse desgraciado. El único problema era matar el tiempo y para ello comenzó a recordar. Así terminó por no aburrirse.Confiesa que con las horas de sueño, los recuerdos, la lectura de una historia seca y la alternancia de la luz y la sombra discurrió el tiempo. Habían pasado cinco meses.
Capitulo III

Comienza su juicio. El abogado le informa que no es el más importante porque hay otro caso: homicidio. Este último concentró la atención de los periodistas, por ello hay mucha gente. Al entrar al juzgado le da la sensación de estar en un club. Todos se conocen, se saludan; él se siente un intruso, pero está tranquilo. Hasta que escucha los nombres de los testigos: el director y el conserje del asilo, Raymond, Massou, Salamano, Maria. Comienza a ser interrogado por el fiscal que hace hincapié en el tema de la madre, porque la llevó al asilo… Luego se les toma testimonio al director y al conserje del asilo. Ambos hablaron de su negación a ver el cuerpo, que no lloró, que se fue inmediatamente después del entierro sin recogerse ante su tumba, ni siquiera sabía la edad de su madre. El fiscal ante estas respuestas experimento una sensación de triunfo. Meursault se da cuenta que las cosas no van resultando a su favor porque no soló se lo juzga por su crimen sino también por no haber sido un buen hijo. Maria, Massou, Raymond, testimoniaron destacando sus cualidades, pero el fiscal se mantuvo en la misma línea: desacreditarlo.
Capitulo IV

Continúa el Juicio. El protagonista siente que se habla más de él que de su crimen. Se realizan los alegatos del fiscal y el abogado defensor. El fiscal insiste en que jamás lamentó haber asesinado al árabe. Meursault piensa que él jamás lamentó nada verdaderamente. Cuando el presidente del tribunal le pregunta si desea decir algo, expresa que no tuvo intención de matar al árabe, que todo fue por causa del sol. Todos rieron en la sala. El alegato del abogado defensor fue menos efusivo. El tribunal se retira de la sala. Delibera. Regresa y se da la sentencia: culpable de asesinato. Sería decapitado en una plaza pública y en nombre del pueblo francés.
Capitulo V

Por tercera vez se niega a recibir al capellán, no tiene deseos de hablar.
Tan solo piensa en las posibilidades que se le presentan para volver a la libertad, pero se focaliza sobre todo en dos cosas: el alba y su petición de indulto. Paso sus noches esperando esa alba en la que lo ejecutarían. Cuando el amanecer pasaba y seguía vivo, reflexionaba sobre el indulto. Deseaba obtenerlo pero también se imaginaba que la petición era rechazada y todo volvía a comenzar. Finalmente el capellán entra en su celda e intenta explicarle porque necesita el consuelo de Dios. Él, sigue firme en su incredulidad y sostiene que todos estamos condenados a muerte, por lo que ese consuelo no tiene sentido, llega a molestarse mucho y a tomar al sacerdote por el cuello. Intervienen los guardias. El capellán lloró por él. Meursault recuperó la calma cuando éste se fue. Agotado, se dejo dormir. En el límite de la noche, las sirenas sonaron. Anunciaban su ejecución. Por primera vez, pensó en su mamá y se abrió "a la tierra indiferencia del mundo". Deseaba la presencia de muchos espectadores que lo acogieran con gritos de odio.
Queda claro que a todos siempre les llamó la atención la conducta, el proceder de Meursault. A su jefe cuando le ofrece trasladarlo a Paris y no se alegra. A Maria el hecho de que al día siguiente al entierro de su madre, vaya a bañarse, la invite al cine… Al director y al conserje que no llore no quiera ver el cuerpo de su madre… Todas  actitudes que denotan indiferencia, insensibilidad, desamor. Meursault es el fin reflejo del aburrimiento, la decidía, el absurdo. Todo su proceder es casi inhumano. Parece aceptar la vida, el devenir como algo automático. La cotidianidad lo va socavando en su humanidad, en su dignidad. Su descreimiento, su falta de arrepentimiento, la carencia de valores todo en él, es un despropósito. El fiscal exploto al máximo sus errores para obtener la condena.
Más que el crimen, su propia vida fue la razón de su ejecución.









El mito de la razón ante la filosofía de la imaginación


Por Sergio Fuster
  
    La concepción mitológica del mundo, la génesis de lo divino a lo humano, es una construcción del pensamiento que difícilmente pueda alguna vez superarse; aunque se piense lo contrario. El avance del pensamiento cartesiano, el cientificismo teológico  y la visión pragmática, consumista y practica de la vida moderna/posmoderna no ha podido superar a una parte cada vez mas creciente de la sociedad mundial que pugna por escapar a los orígenes del pensamiento humano prefilosófico, retornando al mito, al “instante” de la creación como punto de encuentro con el milagro. Esto es entendido como un nuevo paradigma espiritual, ecléctico y ricamente amplio y diverso como contracultura, aunando datos aportados por las ciencias (psicoanálisis, física, antropología, etc.) con las tradiciones sagradas ancestrales (Chamanismo, Vedanta, Yoga, Cábala, etc.). Es una especie de  resurgimiento de una visión, podríamos decir, si se me permite el término, “neo-renacentista”; aunque esto indudablemente tiene un costo: la pérdida de la capacidad critica en el hombre y junto con ella el peligro de no lograr nunca el encuentro unitivo como la libertad espiritual que tanto ansía. Aunque habrá que esperar mucho tiempo  todavía para ver como avanza.
   Sabemos que los seis días creativos, el huevo primordial o las edades metálicas del cosmos habían sido superadas tempranamente en la Grecia clásica con el paso del pensamiento mítico al pensamiento racional allá por el siglo V a. C. en la época de los presocráticos. Superadas y distanciadas. En el renacimiento, ciencia y magia transparentaron sus límites, pero otra vez en la modernidad mito y razón obtuvieron así su divorcio; aunque al parecer no definitivo. Tampoco logró el reencuentro el pensamiento cristiano escolástico, ya que al mito se lo consideró pagano y se lo distancio de la formula de fe y razón, el misterio y  lo explicable.
   No fue así en el pensamiento Indio, el Vedanta, el Samkya, el budismo y el jainismo, solo para citar algunos casos. El desarrollo “filosófico” del Este nunca se diferenció sustancialmente de la mitología, es más, el mito como imaginación fue un recurso indispensable para la construcción de su teoría, llegando casi a las mismas conclusiones que llego Parménides, Heráclito, Platón y Aristóteles, acerca del “Ser” permanente y el fuego como cambio, sustancia y atributo y tardíamente “voluntad y “representación” (Schopenhauer), “arte” (Nietzsche)  y “Dasein” (Heidegger).
   Es por ello, que en el presente trabajo recorreremos sucintamente las tradiciones filosófico-teológicas de Oriente y Occidente, comparando sus similitudes y diferencias e invitaremos a la reflexión de que ni el uno ni el otro ha logrado un mundo mejor, a pesar de lo rico y profundo de su pensamiento. Además propondremos que los movimientos contraculturales son un intento  vano de escapar de lo fragmentario de la existencia y regresar a la unidad, forjando un paradigma científico-mitológico, aunque en ambos casos será un maquillaje, para evitar descubrir lo que hay detrás de la mascara, lo que el hombre se niega a ver por temor, su posibilidad de libertad, que bien entendida, puede ocasionar el sentido de la vida que siempre busco y buscará, y aunque lo intuye se resiste y no lo quiere develar.

GRECIA CLÁSICA E INDIA VÉDICA

   Los pueblos del mundo antiguo no estaban tan aislados unos de otros como se quiere hacer creer en la retrovisión contemporánea. No me parece casualidad que en el siglo V a. C. aparecieran en la escena revoluciones del pensamiento, es decir la necesidad de romper con una explicación puramente mágica y animista del mundo en pro de proponer algo más discutible. Para ese tiempo predicaron los profetas del Antiguo Testamento en el Levante superando a la monolatría e imponiendo el monoteísmo radical, en Grecia, Tales de Mileto, rompiendo el mito con la razón, en India, Buda con una psicología más profunda que la conocida por el yoga hasta ese momento, Mahavira, Yasnavalkya con una explicación física aplicada a la ética, Anila, etc. en Irán Zarathustra (sus fechas son discutibles), y en China Confucio y Lao Tsé como mejoradores de la conducta social e interna.
   Estos pensadores, algunos utilizando la mitología como recurso dialéctico, otros queriendo superarla, pero en definitiva todos ellos, si se los analiza más en profundidad, intentaron dar una cosmovisión más espiritual por un lado y más lógica por el otro de la realidad que los rodeaba y de responder con esos recursos a las preguntas de la existencia misma.
   Es por ello que encontramos en la idea de Parménides del Ente (o lo que puede ser pensado) como lo permanente y de Heráclito, que habló del fuego como el cambio, una síntesis interesante de la construcción filosófica de Oriente y Occidente. Por un lado todo es permanente o estable y por el otro todo es cambio y devenir. Esto que discutió toda la tradición filosófica occidental, no es nada mas ni nada menos que el debate del Vedanta sobre la relación de Brahmán/Atman como lo absoluto y de Maya como lo cambiante o relativo o el budismo hinayana con la trascendencia de los dharmas sin ego pero trascendentes en  la ausencia del “principio de razón suficiente”.
   Sin embargo, durante la Edad Media, el Este y el Oeste mantuvieron cierta distancia cultural, que fue salvada con el colonialismo europeo de la era moderna cuando posibilito, como consecuencia colateral el encuentro masivo de las polaridades concluyendo (todavía en curso) una síntesis anárquica de la filosofía y la ciencia occidental con las tradiciones espirituales, medicas y psicológicas del Este, dando como fruto la contracultura dominante en las últimas décadas del siglo pasado. Como resultado este reciclado pensamiento “cualquiercosista”, esta rompiendo poco a poco con las restricciones de los límites de las ciencias modernas y usando sus recursos para dar una visión más integrada del mundo aunando medicina, psicología, filosofía, física teórica, astronomía, entre otras, con los principios de la magia renacentista, además de psicotécnicas como el yoga y la meditación y otras filosofías orientales donde el mito y la razón se engarzan, donde creencia y experimentación tratan de convivir entretejiendo una nueva forma de comprender el mundo, menos crítica o dubitativa, más interior, mas unitiva.

PENSAR EL NUEVO PARADIGMA

   Creo que el problema no es la presunta realidad del mito o su falsedad como recurso imaginativo, ni cuan racional puede ser una problemática en un magistral abordaje filosófico, el problema no es lo que es verdadero o lo que es falso. El problema, intuyo, es preguntarse qué ha logrado esto para el bien personal y como consecuencia para el bien común. La elección de este paradigma contracultural en el posmodernismo no vino para responder a las preguntas existenciales humanas, y por tanto para dar sentido, sino que el hombre lo adopto precisamente porque ese mismo pensamiento no pudo dar las respuestas satisfactorias que necesita, pero inútilmente cree que al “ser reciclado” encontrará el plus que busca; ahora el interrogante que se levanta es: ese plus ¿puede que contenga las aguas del sentido de la vida? ¿Es posible que conozca la solución a los problemas humanos? Creo que la respuesta es obvia.
   Cuando uno analiza lo que ocurre en lo colectivo, sean pequeños  o grandes  grupos, se ve que la gente en su mayoría busca algo, pero no sabe qué. Tan solo con ver a los evangelizadores de la TV, se observan a multitudes que acuden a ellos, todos oran en cadena por el bien de todos y todos dicen amar a todos. Si no es esto, vemos los centros de meditación trascendental que aumentan día a día en las grandes y pequeñas ciudades. La atracción por el yoga, el Zen, la Cábala, la psicología transpersonal, las mancias, la literatura de autoayuda, la medicina alternativa, el fenómeno de los gurús, que llaman ridículamente a la vida “arte”, los prestidigitadores, los técnicos de la respiración, etc. etc. muestra justamente que el hombre aún no halló el sentido vital que tanto anhela y que el hombre globalizado contemporáneo esta en una crisis real.
   Jesús, Buda, Confucio, Krishnamurti, y decenas de avatares e iluminados  o pseudoiluminados, conocidos o desconocidos han tratado de predicar y enseñara como construir un mundo mejor, como llevar a cabo una revolución psicológica, sin embargo nada parece ser suficiente. Tan solo en este último siglo que pasó, las guerras, las revoluciones, el genocidio, las dictaduras, la ambición, la destrucción del globo, muestran a las claras que como humanidad hay algo que todavía no terminamos de entender ¿Qué esta fallando? Esta pregunta nos guste o no es ineludible y tarde o temprano nos tendremos que enfrentar a ella; especialmente estos predicadores transpersonales, que adormecen al hombre con palabras dulces y discursos prestados de que la consciencia esta evolucionado, que habrá un “salto cuántico”, que todos despertaran, cuando la realidad nos abofetea de frente.

ECCE HOMO
   En el evangelio, durante la pasión, cuando Pilato presenta ante la muchedumbre al prisionero Jesús, y les dice ¡Este es el hombre! (Juan 19: 5), lit. “antropós”. Es curioso que no dice ¡Aquí esta el prisionero!, o ¡Este es su Dios!, o algo parecido, no. Lo que Pilatos posiblemente quiera expresar, es que esta ente ellos un arquetipo de hombre completo, grande, un ser afirmado en su propia humanidad, terminado en sí mismo. Un Ser que llego a la completud como humano. En esta misma corriente, Buda fue un hombre común y corriente, pero lo que lo diferenciaba del resto del sus congéneres era que llegó a ser “humano”.
   De este modo, se puede comparar a la iluminación con la estatura de la humanidad plena. Es decir, ser un iluminado no es ser un ente extraordinario o un “avatar” (hombre-Dios), sino ser lo que uno es en su naturaleza original, un hombre. Los que forjaron el mito del “demiurgo” mitad humano y mitad divino, es solo una metáfora para mostrar que el hombre común no esta completo, es decir, que no llegó al despliegue total de su humanidad, es todavía un hombre proyecto.
   Cuando uno cree que es lo que no es, es un hombre por completar, cuando uno es lo que es, y lo sabe, deviene en “ser humano”. Este razonamiento abre la posibilidad a ver la iluminación como algo asequible a todos. Es decir, si no hubo más iluminados en la historia es por que no se ha querido serlo. Es cierto que una experiencia mística acelera el proceso, pero es solo un status vivencial distinto y no axiológico.
   Esto también expone en clave una posible salvación personalista del hombre. El hombre realmente libre, que se hace cargo de sí, que en vez de seguir a otros, se sigue así mismo, se gobierna así mismo, ese es “el hombre”, hombre al que todos somos capaces de aspirar y realizar, ya sea por voluntad o por gracia. No necesitamos de metáforas como la de Nietzsche o Teilhard de Chardin que hablaron del “superhombre” o del “ultrahombre”, sino que esta posibilidad es asequible a cualquiera que  tome consciencia  de su humanidad, la desarrolle y la ejerza.
   El llegar a constituirse en un hombre autogobernado, por una experiencia de lo unitivo, es ser igual así- mismo e igual al resto de los otros que compone su sociedad. Esta condición de igualdad unitiva da como resultado la innecesariedad de querer dominar al otro, de subyugar al otro, ya que estará en uno todo lo que uno quiere para sí. Por tanto el no ejercicio del poder coercitivo devendrá en la libertad plena del todo. Solo hombres libres y realizados podrán forjar sociedades libres y realizadas y sociedades libres y realizadas no necesitan constituir ninguna sociedad.
   Por ello la clave para desarrollar una sociedad mejor, consiste en forjar a un hombre también mejor, terminado, que se haga responsable de si y de los sentimientos de los que lo rodean, y esto solo es posible en el ejercicio voluntario de un desarrollo espiritual  primero y en una espiritualidad perenne después, donde las formas sean superadas en pro de una esencialidad, donde ese encuentro sea en el todo y el ser se reconozca así  mismo como lo que es un “ser humano”.

Literatura


 El Testigo
Por Cristina García Oliver

                                      Llegué a casa cansada,  del trabajo y la facultad. Había  una pila de ropa para planchar y otra para lavar, pero  no tenía ganas  de hacer ninguna de las dos cosas. Mucho menos, de cocinar. Faltaba un rato largo para que llegara Fabián. Me preparé  un whisky con hielo,  y me tiré en el sofá, frente a la ventana. Iba a prender la tele, pero resolví no hacerlo, el ruido constante y  los resplandores de la pantalla  me alteran un poco los nervios.
Entonces vi luz  en el departamento de enfrente, del otro lado de la avenida Coronel Día. No pude  resistirme a espiar. Es raro que haya luz allí, siempre está oscuro, frío y silencioso, como el mundo antes de empezar. Pero a veces, muy de vez en cuando, como esta noche, se enciende una luz. En general es mi vecina  de enfrente, la amiga de mamá, Delfina. Más raramente,   su marido, Marcelo. O su hijo. Pero ellos dos apenas pasan por el comedor. Delfina en cambio, suele quedarse  escribiendo hasta tarde. Nunca  los vi juntos cenando,  solos o con amigos.  
         Distingo  perfectamente, la silueta de Delfina, sentada a la mesa, frente a su laptop.
 
Siento algo raro, no sé por qué. Cuando nos mudamos,  le mandé varios mails diciéndole que íbamos a vernos, pero luego sentí, a pesar mío, cierto agobio, porque papá y mamá no aprobaron mi decisión de irme a vivir con Fabián sin casarnos. Son medio antiguos, los dos. Delfina,  me propuso  entonces que nos encontráramos  para festejar. Y hasta un día me llamó por teléfono y nos invitó a un asado en  su quinta. Supuse  que mamá se lo  había pedido. ¡Estaba tan loca por lo que consideraba una vida de pecado!  Me dio rabia que Delfina se prestara a algo así,  y le dije que íbamos al Tigre a buscar muebles para nuestra nueva casa.
 
Después, una vez le escribí o le envié  un mensajito  diciéndole que esa semana los iba a invitar a tomar algo. Pero no me contestó. Y las dos nos olvidamos. Ahora que la veo la llamaría, pero está muy concentrada, no quiero interrumpirla .
 
De chicos , veraneamos varias veces con ellos  . Bueno , no  fue exactamente así . Con ellos no , con Delfina y sus hijos , tres , que tenían más o menos nuestra edad.  Marcelo no se  llevaba bien  con papá,  y eso había hecho que durante muchos años mamá y Delfina   se vieran poco .  Sin embargo , mamá la nombró  madrina de mi hermano menor , así que  ella venía a casa  para sus cumpleaños ,  su comunión , confirmación y esas cosas .
        
La familia de Delfina tenía un campo en Tandil, y ella nos invitaba siempre que podía.
La última vez que fuimos, lo pasamos estupendo. El campo es lindísimo, con sierras . Había otros chicos; éramos  ocho, cinco varones y tres mujeres .  Hacía calor – era febrero - , así que estábamos mucho tiempo en la Pelopincho .  Luego, cuando refrescaba hacíamos caminatas y escaladas por las sierras. Íbamos a alguno de los monolitos que habían construido de  Delfina y sus hermanos . O a la cueva de la Urraca, que era una cueva en medio de la sierra .  Allí una supuesta urraca dejaba caramelos y chocolates .
Yo tenía cinco años , y nunca me llamó la atención que esas golosinas llevaran los mismos envoltorios y   etiquetas de las que se compran en cualquier quiosco . Eran muy frecuentes la Titas , los Nugatones – los preferidos de Delfina – y los bombones Ferrero Roché.
 
Alrededor de la mitad de nuestra estadía, llegó  un cura, invitado por  el sobrino de Delfina, el que administraba el campo. Mamá y Delfina discutían mucho con él , y decían que era un machista de porquería . Yo no entendía nada de eso entonces. Lo que recuerdo es que el cura daba misa todos los días , en el comedor de la casa, usando la mesa como altar . Uno de los chicos  tenía asma , y a esa hora, la tardecita empezaba a respirar  raro , y Delfina se ponía nerviosa, y mamá también , y se miraban. Yo no decía nada, pero me daba cuenta.
 
Una noche , ellas oyeron ruidos  y se levantaron. Mamá dormía en el cuarto del fondo , y Delfina en el primero a la derecha , justo al terminar la escalera . Las dos se encontraron, se chocaron casi, en medio del pasillo  . Entraron primero al cuarto llamado de las cuatro camas,  por las camas marineras. Allí dormíamos las tres mujeres : la hija de Delfina, Macarena, una amiga de Macarena , Carolina , y yo .
         Mamá y Delfina llevaban velas  en la mano-  la luz eléctrica se cortaba , relgiosamente, a las ocho de la noche- .  Mamá le dijo a Delfina “ Parecen los ruidos de la selva ” , que era el título de una película infantil. Yo la escuché porque estaba despierta. Uno de los varones tenía asma y ellas habían escuchado un silbido. A Delfina le hizo mucha gracia la ocurrencia de mamá . Cuando  entraron  al cuarto nuestro ,  se oyó un alarido  estremecedor , porque  con la vela, Delfina le quemó el pie a Carolina ,  que por el calor , dormía despatarrada y con la pierna afuera de la cama . Carolina ni se enteró, pero mamá y Delfina se  rieron tanto!!!!! Parecían chicas.
 
En  fin,  lo pasamos estupendamente .  
 
Ahora , Delfina se para y vuelve con una taza de té , debe ser , o de café , que pone a su lado en la mesa , junto a la laptop, sin parar de escribir. De vez en cuando , se ve que pierde el hilo  y mira para mi ventana , pero no me ve , porque no ve nada,  es re miope.  Le haría un saludo con la mano, pero estoy muy cansada… Cada tanto aparece Marcelo en el comedor , pero casi ni se hablan. O se hablan poco .
Otras  noches,   él ha entrado y le ha dicho algo , y un ratito después, ella se va con él . Pero da la impresión de que lo hace con desgano  , y vuelve al cabo de un  de un rato corto ,  y se sienta a escribir de nuevo.
 
Esta noche,   mientras  yo estoy  tirada en el sofá  saboreando mi  “ whisky on the rocks “, los veo  discutir . Los veo , porque , claro , no los puedo oír.  Lo deduzco de los movimientos , las idas y venidas , se adivina la brusquedad ,  la violencia . Él grita ,  y  ella también . Pero eso ha pasado muchas veces , y luego todo se arregla , así que yo no le doy  demasiada importancia. De a ratos , él desaparece  y luego regresa  y se tira en el sofá. Ella viene y se sienta a su lado  , como rogándole algo, y él se niega . Espero que suceda  lo habitua:  que al fin ella lo convenza y se vayan juntos a lo que imagino es la habitación  de los dos  .
 
Pero  la discusión sigue.  Se nota por los gestos y también porque a veces alguno de los dos – sobre todo él – desaparece  en el interior del departamento   y luego vueve .  Es  evidente que la cosa no queda zanjada y que siempre alguno –  con más frecuencia , ella – tiene   algo  para agregar .
 
Esta noche   es  distinta. La cosa vino fiera de entrada . Quizá ya estaban  cansados , los dos . Mamá me había dicho que no se llevaban bien, en realidad nunca se habían llevado bien. Mamá no lo quería nada a Marcelo . La cuestión es que me  pongo a mirar  . Y de pronto veo que él le encaja un cachetazo  .  En realidad, lo infiero  , - al cachetazo - porque ella queda con  la cabeza de costado , y la melena moviéndose, como  en medio de una ráfaga de viento.  Me incorporo  y  pienso si debo llamar a la policía  . Luego recuerdo que en estos casos no hay que meterse , las parejas se arreglan solas , estas cosas se arreglan entre las sábanas …
 
Delfina se sostiene la mejilla golpeada con la mano ,  incrédula y furiosa . Mira a su alrededor , como buscando un testigo , pero no lo encuentra , claro . Entonces reacciona con furia . Le dice algo , él  se encoge de  hombros . Ella se enfurece y le tira un patadón. Me entra frío. Es lo que dice mamá: el poder de ese hombre para poner frenética a Delfina. Que tiene su carácter sí, pero es buenísima.
Ahora estoy segura de que no debo llamar a la policía  . Tendría que decir la verdad , que ella también le pegó . Aunque es cierto que él fue el primero , pero después de todo ¿quién sabe lo que ocurrió antes , antes de que yo empezara a  mirar , antes de que vinieran al comedor? Quizás ella le pegó a él , esas cosas pasan . A veces la he visto tirarle de la ropa , como para que no se vaya , cuando él parece decidido a hacerlo. Por eso , no la entiendo , si está harta  ¿ por qué no se va ella,  o lo deja irse?
 
Me doy cuenta , avergonzada , de que son ideas machistas . La víctima convertida en victimaria . Además , un hombre no debe pegarle nunca, nunca  a una mujer , aunque ella le pegue a él .
 
Todo lo que veo me mantiene indecisa , entre apenada y curiosa , ¿cómo terminará aquello? Entones veo con horror que él le tira a su vez una patada mal , muy mal , porque ella se cae , se agarra el estómago , se retuerce  un rato y al fin se queda quieta. Con la cara mirando, desde el suelo , hacia donde estoy yo , en una muda acusación .
 
Tardo un rato en comprender que , o está desmayada o está muerta. Me pregunto qué hacer.
 
Recuerdo su insistencia por festejar mi mudanza , la invitación a su quinta, y ahora  advierto los detalles : un leve temblor en su voz . Y me doy cuenta de que estaba sola , muy sola , pero no lo hubiera admitido por  nada del mundo. Hay algo que no entiendo . Mamá me había dicho   que nunca la había visto mejor a Delfina; y lo atribuía a que su amiga había dejado la terapia. “ Tiene un psicólogo que es un tarado “ fue su comentario  exacto .  Mamá tiene opiniones muy definidas sobre todas las cosas .
 
Ahora sólo  sé que es demasiado tarde, demasiado tarde para ayudarla , para llamar a la policía . Debí haberlo hecho antes . Pero no lo hice.
 
Mientras tanto , Marcelo se ha puesto un sobretodo – es invierno  -  y ha salido de la casa , sin ocuparse de Delfina.  Me asomo más a la ventana, al rato lo veo caminando por la vereda, como me  imaginaba. Va al quiosco, a comprar cigarrillos  . Y  ahora ¿qué? ¿qué hará?
Quiere hacer creer que fue un ladrón , un extraño . ¿ Fingirá que la cerradura  ha sido forzada? Alguien que mata a una mujer indefensa, aunque ella lo haya  provocado, es capaz de cualquier cosa.
 
Y entonces , como un fogonazo , recuerdo  la voz de Delfina , implorante  en el teléfono , invitándonos a su quinta. Quizás, esa vez  también se estaban peleando , quizás ella tenía miedo y por eso me llamó . Quizás  necesitaba  solamente estar con alguien , hablar con alguien. Y  junto al recuerdo del  temblor en su voz , me viene el pensamiento más simple , el que hubiera-, pienso  ahora ,  cambiado la historia , toda la historia  - . Porque él la mató, de eso no hay duda . Y el pensamiento es que esa noche, esa misma noche ,  cuando empezó la pelea,  yo podría haberla llamado  a su casa- tenía el número en mi agenda - para invitarla a tomar un whisky conmigo . En todo el transcurso de la pelea – miro el reloj , habrá durado una media hora en total - , me sobraba el tiempo . Ahora, es tarde.
Aunque en realidad, pienso  luego , ¿  hubiera realmente cambiado la historia?
 
Casi sin darme cuenta , me acerco al teléfono.
Levanto el tubo y marco.
 
“ Mamá … “ digo , y no puedo seguir . Recuerdo los paseos a la cueva de la Urraca, la noche en que Delfina casi le quemó el pie a Carolina , las veo a ella y a mamá reírse hasta llorar, las oigo discutir con el cura porque es machista
“ Qué “ me contesta una voz adormilada.  En mi atropello había olvidado lo temprano que se acuestan mis padres.
“ No me voy a casar … nunca “ sigo.
         Del otro lado del aparato se levanta como un muro el silencio, el silencio condenatorio.
…Y comienzo a llorar “ Mamá , repito , mamá “ .

Columna de Silvio Rouco

 

BATMAN Y ROBIN - THE NEW 52 - RESEÑA 2


BATMAN Y ROBIN 6
DC COMICS

Un chico rebelde. Entrenado para matar desde casi bebé. Preparado para llegar a ser exactamente lo opuesto a lo que representa su padre, el detective más grande del mundo, Batman. Condicionado para ser un asesino, con la determinación impregnada en su sangre, herencia de un hombre hecho a sí mismo en el dolor como Bruce Wayne. Todo lo lleva a ser uno de los más grandes desafíos que vaya a enfrentar al murciélago en pocos años, cuando crezca lo suficiente. Pero el Caballero Oscuro llega antes y se cruza con esta gran verdad: Talia Al Ghul ha concebido un hijo que es suyo, de nombre Damian, a quién se le está enseñando el arte de matar con la Liga de Asesinos del padre de la joven y mortal archinenemigo del detective, Ra’s Al Ghul. Y ya nada puede ser igual. A Bruce Wayne le han robado sus padres. Le han robado la inocencia. Le han robado la juventud. Pero hoy èl es Batman. Y si se ha preparado para hacer la diferencia en la defensa de la justicia para los habitantes de Gotham, no va a dejar que nada lo detenga a la hora de salvar al único ser de su sangre que le queda sobre la Tierra.  Claro que para que pueda tener éxito en quizás la misión más importante que haya acometido en toda su vida, deberá enfrentarse con el peor enemigo que pueda tener para esto: Damian, su propio hijo. ¿ Podrá evitar el Señor de la Noche que las sombras le quiten a su hijo, así como lo hicieran con sus padres ? De esta lucha se trata esta serie.


BATMAN Y ROBIN 5
DC COMICS

BATMAN Y ROBIN Nos 5 – 8 :  En la reseña anterior ( EL HOMBRE MAS PELIGROSO DEL MUNDO 1 ), durante los cuatro primeros números de la colección, se erige un enemigo, que va cobrando envergadura a través de los distintos enfrentamientos que va teniendo con el dúo dinámico. Su nombre es Nobody y se devela como hijo directo de uno de los maestros sublimes que tuvo Bruce Wayne cuando salió al mundo en busca del entrenamiento que lo transformara en el Señor de la Noche. Descendiente de Henry Ducard, edad cercana a la de Bruce, Nobody viene pregonando una traición por manos de Wayne. Esto daña severamente a todos los niveles la unión entre Batman y Robin, Bruce y Damian, padre e hijo. El niño no para de cuestionar los métodos de su padre, en algún caso con cierta dosis de razón, porque, claro, desde cerca es más facil entrarle a un hombre que desde su infancia ha intentado hacer lo posible para lograr justamente lo imposible. Batman es un ser humano. Lo que uno menos puede esperar de él, como de cualquiere otro hombre, es perfección. ¿ Cómo hace un hombre para encargarse de algo tan inabarcable ó difícil de delimitar como la justicia, sobre todo en Gotham ? Porque esa es la gran diferencia entre Batman y los hombres de la ley. Ellos protegen el cumplimiento de ésta misma pero eso no garantiza o no alcanza para cubrir la justicia que necesita el inocente en una ciudad como Gotham.

BATMAN Y ROBIN 7
DC COMICS
Batman…tampoco alcanza. Pero el hombre bajo la máscara hará lo máximo para lograr el mejor resultado posible, en perjuicio siempre de su postergable  identidad civil. Ahora, una cosa es manejarse de esta forma cuando se está sólo y otra cuando un hijo se aparece en tu vida. Sobre todo cuando ese hijo es Damian Wayne. El chico tiene su opinión, arrogante y casi inflexible, sobre todos los temas. Su visión acérrimamente crítica sobre todo lo que hace su padre, encapotado o no. Y, honestamente, hemos visto a Batman preparado tanto física, mental o tecnológicamente para enfrentar cualquier imprevisto pero ¿ qué lo podía preparar para un hijo ?.


BATMAN Y ROBIN 8
Robin ( Damian ): "...por tí, papá."
DC COMICS

El duelo con Nobody desnuda estas características en los siguientes números sin sentir estirada ninguna de sus líneas argumentales. Peter Tomasi como guionista maneja con timming preciso los momentos que develan las vulnerabilidades que como padre evidencia Bruce Wayne, quien falla una y otra vez en lo que significa contener una personalidad tan arrolladora como la de Damian, perdiendo terreno ante las espinas que Nobody ha clavado en la confianza del niño. La violencia va a aparecer sin freno en un derrotero guiado por el despiadado villano, llevando al chico a enfrentar el dilema de romper con muchos de los códigos del Hombre Murciélago que se le han enseñado. Patrick Gleason dibuja cada vez mejor, logrando tomas despampanantes para recrear la acción sin perder el hilo de la narrativa visual. Sin tomarse un respiro a la hora de reflejar las consecuencias físicas que tamaño combate entre estos tres seres tan extremos trae sin contemplaciones a lo largo de los cuatro episodios que cierran la saga. No puede pasarse por alto la excelente descripción de las emociones que van pasando por los personajes a través de rostros bien trabajados, más allá de gustos personales, con una terminación en tintas que no pierde estilización dentro de los rudos acontecimientos.


BATMAN Y ROBIN 9
LA NOCHE DE LOS BÚHOS
DC COMICS

Damian es un personaje muy interesante, que sabe hacer la diferencia con los otros Robin, y siempre provocador fuerza a Batman a ir un poco más allá de lo que está acostumbrado, buscando dentro suyo el carácter como padre que necesita para no perder a su único hijo. Así, con este cóctel emocional cada situación se vuelve imprevisible. Realmente este chico no vino a servir de ayudante obediente y funcional. Ha tenido el carácter suficiente como para abandonar a su propia madre y dejar el entorno que lo hacía sentir seguro, ya que su costado justo le mostró que lo correcto era seguir a su padre…no va a hacer este sacrificio por nada ni dejar de exigir lo que vino a buscar. Todo lo contrario, lo cual le da absoluto sentido a esta serie, con un dúo dinámico como nunca vimos en los comics enfrentando a cuanto villano se le plante en el camino pero tratando de no ser vencidos, primero, por sus propias vulnerabilidades y diferencias. Con desafíos internos tan o más poderosos que los  generados por el criminal de turno en lo externo. Exigencias que sólo podrán superar si es que pueden vencer sus propias carencias…algo para lo que tendrán que pasar por mucho todavía.


BATMAN Y ROBIN No 9 ( LA NOCHE DE LOS BÚHOS ): Consecuencia de la gran saga de Scott Snyder y Greg Capullo en BATMAN, la Corte de los Búhos ha enviado a sus temibles asesinos, los Talons, aejecutar a personalidades de Gotham en una sóla noche. Con Batman desaparecido para todos, pero enfrentando al extremo esta amenaza, Alfred emite un mensaje a toda la Batifamilia para que cada uno tome un objetivo amenazado y lo proteja. Damian como Robin asume uno de éstos. A su habitual estilo ¿no? Donde no importa lo que piensen los demás y el chico hace gala de su destreza despiadada y su actitud arrogante. Tomasi sigue a cargo del guión llevando bien los diálogos que tira el pibe sin importarle con quien esté hablando y que tiene una firmeza a la hora de enfocarse en su misión, que apenas lo distancia de lo pudiera haber sido Bruce a su edad. Esta vez no está Gleason a los lápices lo que se hace sentir en parte apenas, logrando un trabajo a la altura Lee Garbett, entintado por Keith Champagne y Ray McCarthy quienes cumplen con creces a la hora de reflejar al nuevo y polémico, en algunos casos, joven maravilla. Robin es un soldado como tal vez no hubo ninguno, y si bien secunda a su padre en su cruzada contra el crimen, esto no es una imposición sino una elección suya. Elección que podria variar en cualquier momento que Damian lo crea conveniente según sus propios códigos. Por ahí la historia no recala en una profundidad temática pero pinta a pleno y entretenidamente la onda de este Robin, rompedor de clichés y normas preestablecidas sobre como se hacen las cosas. Quizas a alguno le resulte antipático un personaje tan politicamente incorrecto pero agrega mucha frescura al entorno de un hombre al que ni el mismo Hombre de Acero puede decirle como hacer las cosas. Robin hace lo que él considera que tiene que hacer para cumplir su misión, sin dejar de luchar contra sus propios demonios…y se banca las consecuencias…como ésta que viene por LA NOCHE DE LOS BUHOS.