Entrevista a Sergio Fuster



REVISTA SUPERHOMBRE CON MOTIVO DE LA CULMINACIÓN  DEL  CICLO DE CONFERENCIAS
 "LA ESPIRITUALIDAD EN LA EPOCA DE LA MUERTE DE DIOS"
HABLA EN EXCLUSIVA CON
SERGIO FUSTER

El biblista, escritor  y erudito en religiones comparadas Sergio Fuster nos recibe amablemente en su lugar de trabajo rodeado de miles de libros. Durante el ciclo 2012 ha brindado en la cuidad de Buenos Aires una serie de conferencias con debates y preguntas donde el tema central fue la "espiritualidad humana" y sus múltiples facetas. A continuación compartimos con ustedes esta interesante entrevista.
RS: Sabemos que concluiste con el ciclo de conferencias sobre la posibilidad de plantear una teoría de la espiritualidad, ¿cómo sentiste que fue la recepción de los concurrentes?
SF: La concurrencia fue muy buena, pensamos que plantear un tema cíclico tal vez desanimaría la asistencia pero fue todo lo contrario, es más, se mantuvo en general el mismo público que lo sintió como un curso. También, pienso, que el tema fue lo suficientemente atrayente, si bien es algo conocido, rescata la veta de lo actual, pero lo original fue la propuesta de hacerlo bajo los lineamentos de la filosofía. Desde ya no se pudo alcanzar esa pretensión, no porque fuera ambiciosa, que si lo fue, sino porque concluimos ya desde el primer encuentro que “hablar o pensar” la espiritualidad es una tarea imposible.
RS: Si la filosofía te parece un abordaje incapaz de cubrir el tema de la espiritualidad humana ¿Por qué usaste la frase de Nietzsche “la muerte de Dios” como título central?
SF: En primer lugar lo pensé así porque la idea original fue hablar de la espiritualidad emergente en el siglo XX y una de las características de la contracultura que surgió en ese marco se caracterizo por difuminar al Dios cristiano como paradigma y resucitar una imagen divina más eclectica, más cercana a una visión de las tradiciones esotéricas antiguas. Es cierto que en la era de la modernidad Dios fue sustituido como centro en pos del hombre como paradigma, pero ni aún así el sentimiento religioso humano es capaz de matar a Dios. Como expresión “la muerte de Dios” es solo un delirio nietzscheano. Digo delirio, y que quede claro, en la interpretación de que Nietzsche busco a Dios más de lo que suele pensarse, y al no hallarlo como el hubiera querido decidió matarlo o darlo por muerto, a raíz de esto es que incluimos en una charla la “Experiencia mística en la obra de Nietzsche”. De todos modos, para hablar de la espiritualidad, la filosofía o la teología tiene un lenguaje determinado y la espiritualidad es un tipo de “metalenguaje” que se dirige hacia una terminal silenciosa. Esto lo remarcamos desde el primer encuentro.
RS: En tu libro “Redención y liberación” leí que planteaste en la parte final un extenso estudio de la espiritualidad, allí abunda el lenguaje, por lo que me trasmitió el texto.
SF: Este libro fue producto de ciertas circunstancias pasadas, diría, que necesitaba expresar de algún modo un capítulo de una vivencia que tuve. No obstante, lo esbozado allí, es solamente un bosquejo primitivo que seguí desarrollando en un pequeño librito de bolsillo que se publico hace poco: “La espiritualidad como contraexistencialismo” y que terminará por cerrar (espero) en otra obra un poco más extensa que está en construcción. Solo para adelantar algo, la transcripción de estas ocho conferencias por la cual estamos hablando, revisadas y aumentadas, con notas y un extenso aparato crítico. O sea que “Redención y liberación” funcionó como génesis para una construcción mucho más precisa y profunda sobre el complejo de la espiritualidad humana; sigue el desarrollo en ese pequeño libro del que te hablé y culmina presuntamente en la presentación de las conferencias en forma de libro. En esta obra, trato de deconstruir los lineamientos de la filosofía existencialista y emerger la teoría de la espiritualidad solo desde el contraste. Esto enriquecido con el lenguaje de la filosofía india.
RS: ¿Cómo definís vos la espiritualidad? Si es que puede definirse.
SF: Bueno, no, la espiritualidad no es posible de definirla, ya que es la vida misma tal y como aparece, sencilla, simple, en resumidas cuentas es así. No obstante, acometí la tarea de tratar de contenerla en un posible discurso por y a través del contraste y de la superación de los paradigmas con los que comúnmente se asocia la espiritualidad, me refiero a los rituales, las meditaciones, el eclecticismo contracultural, etc. La espiritualidad no tiene forma, por tanto, para expresarla de modo puro, hay que superar las formas. Con la expresión “formas” hablo de los fundamentos religiosos, políticos y económicos de esta sociedad. Por otra parte, si la espiritualidad no tiene forma, no tiene tiempo, y si no tiene tiempo, no tiene Dios.
RS: Si, una de las frases que me llamó la atención es tu declaración que la espiritualidad es atea.
SF: Quise decir, que no puede identificarse con ninguna forma ya que es anterior a la cultura, con cultura me refiero a aquella cosmovisión que nos dio el “Dios concepto”. Esta superación es la liberación a la que reiteradamente me refiero. Libertad sin elección, para criticar al existencialismo que coloca la libertad en el campo electivo y la vacía de sentido. La espiritualidad no elije porque se da fuera del tiempo subjetal, así no hay nada que elegir, solo ser, sin tiempo. Claro que el hombre no quiere esta libertad, tiene miedo a ser libre. No queremos hacernos responsables de la libertad espiritual ya que estamos habituados a las formas. Pero el amor es superador de ese temor, solo así el hombre encuentra la vocación ideal y se armoniza con “un plan divino” para citar palabras del escolástico Juan Escoto Erigena.
RS: Definime los dos tipos de espiritualidad que propones.
SF: Hablar de dos tipos o más de espiritualidad es enmarcar una experiencia intransferible e incomunicable al ámbito teórico, sin embargo, podemos proponer virtualmente lo que yo llamo los “dos estados de la espiritualidad humana”. Una de ellas es la espiritualidad volitiva o mejor dicho, el espiritualismo, que es un modo impreciso y funciona como paliativo, como excusa para no hacernos cargo de una vida sin formas posibles, realizada en libertad. Para esta concepción, cualquier forma de ritual (yoga, meditación trascendental, chamanismo, consumo de drogas entheogenas, etc. etc.) funciona como una excusa para anteponer esas prácticas antes que tomar la decisión de mejorar como individuo. Como es muy incomodo ser sincero consigo mismo y reconocer nuestras faltas, y como nos negamos a “gobernarnos a nosotros mismos”  lo “tapamos” con la búsqueda de un tipo de espiritualismo visible. Esto es tan obvio que no siempre se comprende. Con solo mirar un poco a nuestro alrededor, al mundo, nos vamos a dar cuenta que las religiones y sus concomitantes movimientos espiritualistas nunca han logrado demasiado para construir una humanidad mejor
El otro aspecto de la espiritualidad que considero, es él como producto de haber superado las formas de la religión y una vez asumido nuestra responsabilidad en la vida, me refiero a esta vida, no a la vida postmortem (de la que nada sabemos, y algunos usan estas creencias como excusa para no hacer nada en esta vida presente). Hace 4000 años los egipcios creían en la vida después de la muerte, esto no es nuevo, y nada parece haber mejorado en sentido moral, hace apenas medio siglo dos bombas atómicas fueron arrojadas a Japón, sin contar los miles de millones de muertes que han dejado las guerras por el orgullo humano a través de la “historia sagrada”. Me parece que es tiempo de pensarnos en serio, de repensar el mundo que queremos y hacer algo al respecto, algo con relación a nuestra interioridad, una vez subsanado este escollo lo demás es se puede manejar de otro modo, y la discusión se haría desde un acceso más interesante.

Portada del último libro de Sergio Fuster